Preparación psicológica para la rinoplastia

Como en toda intervención quirúrgica por la que tengamos que pasar en nuestra vida, necesitaremos estar preparados psicológicamente para que nos resulte más fácil pasar por ella. El hecho de que sea una intervención a la que nos sometemos voluntariamente no evita que podamos sentir miedo por la operación, incertidumbre acerca de lo que sucederá, preocupación ante el cambio… Por ello es conveniente seguir estos consejos, que nos ayudarán a pasar por la operación con una menor carga de ansiedad:

  • Analiza tus deseos: Plantéate si de verdad quieres pasar por la operación y cuáles son las razones que te han llevado a desear ese cambio. Si al analizarlo descubres que el deseo parte de tu interior y estás seguro de que esta operación es algo que necesitas, que quieres hacer y que te hará sentirte mejor, conseguirás reafirmarte en tu decisión y podrás enfrentarte a la operación sintiéndote más fuerte y con mayor control. Si por el contrario descubres que tienes dudas o que no te mueve tu propio deseo sino las recomendaciones o críticas de otros, quizá deberías plantearte la posibilidad de detener la operación.
  • Estudia tus expectativas: Analiza qué es lo que pretendes conseguir con la rinoplastia y si realmente una operación de cirugía estética podrá proporcionarte lo que estás buscando. Si lo que buscas es una mejora estética que te haga sentir más a gusto con tu aspecto físico, estás en el camino correcto. Si actúas movido por metas emocionales o sociales, por inseguridad o porque te sientes vacío o insatisfecho con tu vida, debes plantearte que esos problemas no podrán arreglarse con una rinoplastia y que deberías buscar soluciones alternativas.
  • Consigue toda la información posible: Investiga en revistas, Internet, preguntando a personas que hayan pasado por la operación… Además, debes plantearle a tu cirujano todas las dudas y preguntas que tengas sobre la operación en sí, el postratamiento, los efectos secundarios y riesgos, los resultados esperados… Tener información sobre lo que va a sucedernos reducirá nuestra ansiedad y nos ayudará a prepararnos psicológicamente para la situación.
  • Busca apoyo: Es más fácil enfrentarse a estas situaciones, que, al ser nuevas y tener una parte de peligro, nos causan inseguridad y ansiedad, si contamos con el apoyo y la compañía de alguien a quien poder contarle nuestras dudas y miedos. Busca apoyos en tu pareja, familiares o amigos y comparte con ellos el proceso.
  • Aprende a controlar la ansiedad: Si, a pesar de todos los consejos anteriores, sigues sintiendo altas dosis de ansiedad y miedo por la operación y sus resultados, deberías aprender alguna técnica que te ayude a controlar la ansiedad. Puedes practicar ejercicios de relajación y respiración, aprender a evitar los pensamientos negativos y sustituirlos por positivos o practicar técnicas de visualización con las que consigas imaginarte a ti mismo pasando por la operación sin ningún problema y consiguiendo los resultados que deseas. Si no consigues controlar la ansiedad por ti mismo y está interfiriendo con tu bienestar emocional o tu vida cotidiana, deberías buscar un profesional que te enseñe a practicar estas técnicas.

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