¿Cómo afrontar que los resultados no sean los esperados?

Lo primero que debemos tener en cuenta una vez hayamos pasado por una rinoplastia es que los resultados que observamos a simple vista no son los resultados finales. Los hematomas, la inflamación, las cicatrices y puntos rojos que observemos suelen ser temporales y, aunque sean molestos y nos hagan sentir frustrados, debemos ser pacientes y esperar los meses necesarios para que los auténticos resultados salgan a la luz.

Además de estos efectos secundarios, que podemos considerar normales, podemos encontrarnos con otros efectos secundarios menos comunes, como cambios en la sensibilidad de la piel de la zona operada, dolor persistente, sangrado frecuente o pérdida del sentido del olfato. Si notamos alguno de estos efectos secundarios, debemos ponerlo en conocimiento del cirujano que llevó nuestro caso lo antes posible, para que pueda evaluar si estos efectos serán temporales o permanentes y pueda prescribirnos el tratamiento adecuado para solucionarlo.

Debemos saber también que, aunque la rinoplastia es una intervención con resultados muy positivos, uno de cada diez pacientes suele necesitar volver a pasar por el quirófano para solucionar problemas que hayan podido aparecer (como dificultades respiratorias) o para retocar los resultados, ya que no se han podido conseguir los deseados. Hay operaciones en las que, una vez pasado el postratamiento, aparecen resultados estéticos no deseados, como asimetría nasal, irregularidades en el contorno de la piel, exposición excesiva de los orificios nasales o pinzamientos en la punta de la nariz.

Si estos resultados estéticos indeseados se deben a un error quirúrgico, debemos habernos asegurado de que va a sernos corregido sin que suponga un gasto por nuestra parte. Para ello, es conveniente releer el impreso de consentimiento que se firma antes de la operación, para asegurarnos de que no estamos firmando que eximimos al cirujano de cualquier responsabilidad en caso de error.

Si tenemos que volver a someternos a una operación, debemos ser conscientes de que tendremos que repetir de nuevo todo el proceso. Debemos plantearnos si merece la pena a pesar de las molestias por las que tendremos que pasar.

Hay otras ocasiones en los que esos resultados estéticos indeseados están causados por una reacción adversa de nuestra piel o cartílagos. En estas raras ocasiones es posible que no pueda realizarse una nueva intervención para solucionarlo. Deberemos consultar con nuestro cirujano las posibilidades que existen para mejorar el aspecto de esa zona.

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