Autoestima y rinoplastia

La autoestima está muy influenciada por nuestro autoconcepto, es decir, la imagen que tenemos de nosotros mismos. Este autoconcepto está formado por todos los aspectos de nuestra persona: nuestra inteligencia, nuestras capacidades físicas, nuestra personalidad… Uno de los factores que más influencia tienen en el autoconcepto de algunas personas es el físico.

Es por ello que, si consideramos que nuestra nariz tiene un tamaño o una forma desagradable, la percepción que tenemos de nuestro físico disminuirá, acarreando un descenso de nuestra autoestima.

Para que la autoestima se reduzca por esta causa no es necesario que el defecto sea enorme o perceptible por todo el mundo. El autoconcepto depende de nuestras propias percepciones subjetivas. Con esto queremos decir que personas con una nariz totalmente normal pueden sentirse acomplejadas o que pueden exagerar el problema, sintiendo que el tamaño o la forma son totalmente desproporcionados y que ese defecto es evidente para todo el mundo, aunque no sea así. Esta exageración en la gravedad e importancia de los problemas estéticos es más común en las mujeres que en los hombres y resulta especialmente importante en la adolescencia, quizá debido a la presión social que estos grupos sienten acerca de su aspecto físico.

Por otra parte, también es normal encontrarse con el caso contrario. Es decir, hay personas que pueden tener una nariz demasiado grande para las proporciones de su cara o con algún tipo de deformidad o desviación y que, sin embargo, se encuentran a gusto con su físico y se sienten seguros de sí mismos. Estas personas pueden basar su autoestima en otras características de su persona como las intelectuales o las sociales y no sentirse inseguros o valorarse menos por la forma o el tamaño de su nariz.

Con esto queremos decir que lo más importante a la hora de realizarse una rinoplastia no es el problema visto desde un punto de vista objetivo. Lo importante es cómo se sienta la persona y cómo esté influyendo este problema en su autoestima. Si la persona, tenga la nariz que tenga, está a gusto consigo misma, ni siquiera se planteará pasar por el quirófano aunque haya gente que le critique o que se lo recomiende. Por el contrario, si la persona se siente acomplejada e infeliz por la nariz que tiene, está segura de que desea cambiar e informada de los resultados que puede conseguir, podrá someterse a una rinoplastia y aumentar su seguridad en sí misma, su autoconcepto y su autoestima.

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